martes, 4 de diciembre de 2012

El discurso fotográfico

Escribe el texto que te sugiera una de estas imágenes.



9 comentarios:

  1. Risueño este vetusto hombre que ríe sin reir entre sus espesas barbas, con la mirada perdida y las canas de tela de araña. Erudito hombre perdido entre mil saberes, maestro de escuela, pero aun... Joven muchacho.

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  2. Mece las páginas de un libro, acuna la literatura.

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  3. Ayer fui a casa de mi amama. Como todos los días desde hace ya más de seis años, llegué a las 9 de la noche. Ella me esperaba en el mismo lugar de todos los días. En el mismo lugar donde le gusta estar sentada. Dice que le gusta porque se sienta y sueña con los que ya no están.

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  4. Jota Punto Eme Punto, también conocido como Txetxu, se despertó el 4 de febrero de 1997 con un ansía de fumar canutos que no se tenía en pie. Este hecho —la verdad sea dicha— no tenía nada de nuevo: Txetxu (también conocido como Jota Punto Eme Punto) sufría de una dependencia crónica del tetrahydrocannabynol desde hacía años, adicción que sólo podía superar durante cortos periodos de tiempos en los que además recaía en la excesiva ingesta de alcohol mezclado con barbitúricos y poetas románticos ingleses (Shelley, Byron y Colridge principalmente).

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  5. La mecedora está vacía porque el anciano que la ocupaba murió hace poco. Todavía están calientes la manta blanca que lo cubría y el cojín en el que encontraba apoyo en sus últimos días de vida.

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  6. La vejez:

    La vejez trae con ella sabiduría. Es un rostro que parece estar cansado. El personaje tiene arrugas, canas y manchas que denotan la edad. Sin embargo, la mirada transmite sabiduría.

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  7. Meditó, fumó incienso, se tiñó su barba con henna, se lavó y así se quedó.

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  8. Como decía aquel, lo más revolucionario hoy en día es conservar la alegría. Quizá no sea el momento más apropiado para esbozar una sonrisa, quizá tengamos todo en contra y lo más sencillo sea llorar y lamentarse. Pero la sonrisa de este anciano me recuerda que ante la adversidad hay que ser positivo, e intentar sonreír. Siempre.

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  9. Foto 1:

    Y parece que voy a entrar por la puerta y encontrármela a ella allí. Con su bata apolillada y escribiendo una de sus innumerables historias que guardaba como su gran tesoro. A pesar de ello, no volverá a ser así. Solo me quedan los libros que ella escribió para pensar que siempre estará aquí.

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